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Crecer en familia

A la escuela en familia

En la primera infancia, prevalece una relación fuerte y constante con los hermanos: una necesidad de crecer en familia. Suelen compartir juguetes, ropa, dormitorios y acontecimientos importantes.

Durante los años escolares, comienzan a conectarse con otras personas que no pertenecen al núcleo familiar. Al llegar a la adolescencia comienzan a tener ambivalencias. Sin embargo, suelen no abandonar las confidencias, los consejos y se buscan como asesores, particularmente sobre temas como amistades, presiones de los compañeros, sexualidad y otros.

Roles en el desarrollo mutuo de los hermanos

Tener hermanos o hermanas supone cumplir con determinado rol de características importantes para el desarrollo del ser humano. Dentro del vínculo familiar son los que pasan mayor tiempo juntos, sobre todo durante los primeros años de vida. Estas interacciones se caracterizan por ser desinhibidas dentro del mundo de las emociones humanas.

Los hermanos pasan desde el afecto mutuo intenso, el amor, la lealtad al otro extremo: odio, celos, hostilidad y resentimiento.

Como interactúan en forma continua y a largo plazo en distintos contextos (hogar, escuela, club, barrio), estos pequeños se enseñan habilidades mutuamente. Esto será el banco de datos que tendrá ese hermano para las futuras interacciones y aprendizajes, e influirá -sin lugar a dudas- en su personalidad.

Crecer en familia en la escuela

La escuela es un lugar en el que se cuestionan estas relaciones complejas. A veces el maestro debe recurrir a estrategias personales para resolverlas. Los docentes durante su vida profesional se enfrentan más de una vez a estas situaciones. ¿De qué forma ayudan o perjudican el clima escolar?

Muchas veces en la cotidianidad el docente recurre a esta relación y compromete o involucra a un hermano mayor para que sea confidente, le proporcione datos, sirva como mensajero de comunicados o portador de responsabilidades para ayudar a su par en alguna tarea.

Transgrediendo las barreras de la confidencialidad, muchas veces los maestros utilizamos a un hermano para que sea el nexo entre la familia y la escuela. Suele suceder que muchos hermanos con el rol de protectores no cuentan todo en casa; por el contrario si están en período de “rivalidades”, agregan elementos a lo que el maestro dijo.

¿Los hermanos son iguales?

Para un docente es frecuente tener en clase mellizos o hermanos menores de alumnos de otros años. Si bien se sabe que todos las personas son únicas, a veces caemos en la comparación: "fulanito realizó mejor el curso que menganito" o "aquél era más comunicativo que éste", etcétera. No debe existir tal comparación. Cada uno es como es y debe ser respetado el derecho a la identidad.

La escuela es un lugar ideal para que cada uno desarrolle sus potencialidades. Profesionales que han estudiado el reracionamiento de los hermanos, han notado que es un vínculo fuerte e imposible de disolver. Esto se ve sobre todo a la hora del recreo, cuando uno de ellos se encuentra en problemas. Más de una vez el mayor sale en defensa del pequeño, arremetiendo contra quien considera que agredió a su hermano.

El papel de los padres
Por múltiples razones, los padres delegan ciertas funciones o responsabilidades en los hermanos mayores. Si bien esto es bueno, muchas veces los hijos lo sienten como una carga pesada. Al respecto basta escuchar a la hora de entrada ciertas recomendaciones: "Cuida a tu hermana y no dejes que nadie le pegue". "Fíjate que a la hora del recreo coma la merienda".
Un hermano es un regalo
Quien no tiene un hermano lo añora; quien lo tiene, en algún momento reniega por ello. Pero un hermano es... un hermano porque:

Da la cara por nosotros o puede extorsionarnos hasta el punto de pedirnos nuestros ahorros.

Realicé una encuesta entre alumnos de sexto año y pregunté sobre este tema. Las respuestas fueron asombrosas. Dijeron que a veces peleaban o discutían, pero que eran los más rápidos en socorrerlos y también los más sagaces verdugos a la hora de contar a los padres algo malo que habían hecho. Reconocieron sentir vergüenza cuando algún maestro les llamaba la atención por el comportamiento de sus hermanos y se intimidaron frente a la posibilidad de compararse.

Se destacaron expresiones como "es un amigo", "con ella no me siento solo", "le presto mis juguetes" y "me acompaña a todas partes".

Pero lo que más me asombró fue cuando un niño, que tiene muchos hermanitos pequeños y que yo creía que iba a responder que eso era una responsabilidad, me contestó: "tener un hermano es un regalo".