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¿Guardería o baby-sitter?

¿Quién cuida al hijo cuando mamá no esta en casa?

La decisión de permanecer o no en casa al cuidado del bebé sigue siendo una disyuntiva casi exclusivamente femenina. Muy pocos hombres se plantean en serio la posibilidad de tomarse el permiso por paternidad y dejar de trabajar para cuidar de su hijo. Y muchas mujeres, a pesar de haber decidido no trabajar, necesitan cierto tiempo para ellas mismas y no perder la cordura. Sería ideal si mamá se quedase con el niño por la mañana y papá por la tarde. El pequeño estaría bien atendido, ambos disfrutarían de él y ninguno de los dos tendría que renunciar del todo a su carrera profesional. Pero esto, hoy por hoy, es sólo una bella utopía. Y la realidad nos obliga a decidir con quién podemos dejar al niño. ¿Guardería o baby-sitter?

¿Qué necesita un bebé?

Todo niño pequeño requiere alguien que lo cuide, le dé de comer, lo mantenga limpio y vele para que no le ocurra nada. Pero con esto no basta. También le hace falta que lo quieran, lo consuelen cuando se encuentre mal, le ofrezcan la posibilidad de descubrir el mundo, fomenten su curiosidad y jueguen con él. Éstas son las exigencias de un bebé y en función de ellas se deberá elegir el lugar y la persona adecuados para su cuidado.

A primera vista puede parecer que cualquier persona a quien le gusten los niños y que tenga un mínimo de responsabilidad es apta para este cometido. Sin embargo, la cosa no es tan sencilla.

¿Abuela o niñera?

Quien haya experimentado lo que significa pasar un día entero en compañía de uno 0 varios bebés sabrá muy bien lo estresante que puede resultar. No todas las abuelas ni todas las niñeras contratadas y ni siquiera todas las guarderías, con su personal especializado, son capaces de ofrecer al niño constantemente lo que necesita a esta edad. Por eso es tan importante sopesar con cuidado todos los pro y los contra, para hacer una elección acertada desde el comienzo.

Muchos padres recurren a los abuelos quienes, en principio, pueden resultar una buena solución. Ellos tienen un auténtico interés en el buen desarrollo de su nieto, lo quieren y desean lo mejor para él. Esta opción sólo será viable si los abuelos no sienten la crianza como una carga que asumen únicamente por hacer un favor a sus hijos. Conviene que ambas partes dialoguen desde un principio sobre los criterios de cada uno acerca de la alimentación los cuidados físicos y la educación. Si no es posible llegar a un acuerdo o si padres y abuelos entran en una carrera de competencia por el cariño del pequeño, sería preferible pensar en otra alternativa.

Una empleada cama adentro es otra opción. La persona elegida debe ser de probada confianza y reunir ciertos requisitos básicos; uno de los más importantes es que sepa establecer prioridades. Las mamás son capaces de combinar el cuidado del niño con los trabajos de la casa porque ellas son su propio jefe. Pero es posible que la empleada, por querer cumplir con todo, desatienda en algún momento al niño. Por eso no hay que esperar de ella que deje la casa impecable siempre. Las necesidades y exigencias del bebé se antepondrán a cualquier trabajo de la casa. Además, la niñera debe ofrecer un mínimo de estabilidad. A los niños no les conviene cambiar cada dos por tres de baby-sitter y ver nuevas caras muy a menudo. Por otra parte, la persona escogida no sólo ha de mantenerlo limpio y alimentado; también es importante que sepa jugar con él, estimularlo y, naturalmente, ser cariñosa.

Otra modalidad es la persona que se ofrece para cuidar niños en su propia casa. Suele ocuparse de tres o cuatro pequeños, normalmente del propio vecindario y, si la persona es correcta y realmente de confianza, puede resultar un opción magnífica.

Una buena guardería para nuestro hijo

Para la mayoría de las madres, la guardería es la solución que les ofrece más garantías. "Es casi una institución pública -nos dijo una madreya que existiendo varias personas al cuidado de los niños, resulta mucho más difícil que se cometan abusos, como malos tratos o falta de atención". Para elegir la guardería más adecuada, conviene buscar primero en una zona cerca de casa o del lugar de trabajo. Esto nos ahorrará muchos paseos y, además, es útil en el caso de que el niño se enferme. El siguiente paso consiste en hablar con el director de la institución y echar un vistazo a las instalaciones. Una buena guardería no tiene nada que esconder y permitirá a los padres mirarlo todo con atención. Las habitaciones han de ser amplias y luminosas, con un mobiliario y juguetes adecuados a la edad de los niños. En el nido -la zona para los bebés- cada niño tendrá su cuna, pero también debe existir un espacio abierto, donde los bebés algo mayores puedan gatear y jugar. La cocina y los baños han de estar bien limpios, pero un excesivo orden en el área de juegos puede ser un motivo para desconfiar, porque donde conviven niños pequeños resulta imposible mantener una pulcritud absoluta, a no ser que se los tenga poco menos que atados. En el nido debe haber siempre dos personas, puede ser una maestra jardinera y una ayudante. El número de bebés ideal para dos cuidadoras se sitúa entre seis y diez. Si hay más chicos, la atención individualizada que necesitan a esta edad ya no está asegurada.

Otra señal del buen funcionamiento de una guardería son los pequeños informes diarios sobre la comida, el sueño, los juegos... y las frecuentes reuniones, en las que padres y maestras intercambian impresiones sobre el desarrollo de los pequeños.