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Cosechar en el jardín con éxito

¿Como cosechar con éxito si el clima es adverso?

En nuestro territorio se registra una amplía gama de los más variados climas, desde el extremo norte, que es subtropical carente de lluvias, hasta el extremo sur, frío y lluvioso, pasando por regiones intermedias de clima templado y localidades dotadas de microclima.

Estas extensiones de clima benigno -los microclimas pueden oscilar, en cuanto a tamaño, de un pequeño y estrecho valle hasta una extensa región, pero se caracterizan por una gran uniformidad climatológica en comparación con el macroclima de sus alrededores. De éste difieren a causa de factores geográficos locales especiales, como la altura respecto del nivel del mar o la presencia de cordones montañosos en su entorno. Se limitan y se producen generalmente en virtud de accidentes geográficos, como una elevación cordillerana que detiene los vientos y las presiones atmosféricas, además de otros factores diversos.

Se pueden encontrar en las cercanías de los lagos, donde el clima es templado y muy benigno, sin exceso de lluvias ni grandes vientos. Allí existe, frecuentemente, una franja muy fértil, formada por los sedimentos que arrastran los cursos de las aguas que alimentan al lago y son depositados en sus riberas. Este tipo de suelo se denomina morrena.

Microclima propio en el jardín del hogar

Como todos sabemos, el clima influye en la vida de las plantas y condiciona su adaptación a través de distintas formas, todas de igual importancia, como son las temperaturas, humedad del aire y del suelo, las lluvias y su repartición a través del año, el largo del día, la altura, los vientos y la luminosidad.

Si le es posible manejar los efectos del viento y la luminosidad en su parcela, probablemente logrará un microclima artificial que favorecerá sus cultivos. El factor que se puede controlar más es el viento, que en ocasiones arrastra heladas o aire caliente desde otros lugares, sobre todo en zonas planas. Una solución en estos casos es colocar un cortavientos natural con varias hileras de árboles de diferente altura: una de sauces, otra de álamos y finalmente una de eucaliptus -en ese orden-, de manera que, enfrentando al viento, lo desvíen hacia arriba, protegiendo así los cultivos. Si es necesario, conviene hacer también cierros vivos que obstaculicen la entrada del viento de la costa o del sur.

Esta modificación del ambiente, muy necesaria cuándo se quiere plantar frutales en esas zonas, se logra igualmente colocando mallas cortaviento.

Otras medidas útiles para aminorar los daños causados por el viento consisten en el uso de portainjertos de raíz profunda y de tutores durante los primeros años de los árboles. En caso de emplear espaldera, éstas se orientan en el mismo sentido del viento, para evitar su caída.

La orientación de las hileras más apropiada en este caso es en dirección perpendicular al viento, de manera que las primeras hileras -ojalá de árboles con raíz grande- den cierta protección a las demás. En la poda, fórmelos lo más bajo posible y deje más ramas en el sector del árbol que enfrenta al viento dominante.

Luz propia dentro del jardín de la casa

Cuando se trata de frutales, la luz es también vital; de modo que es indispensable un aprovechamiento máximo de la que dispone en su huerto, tomando algunas medidas que usted puede manejar.

La primera de ellas es evitar una plantación muy cercana a otros árboles de mayor tamaño y, menos aún, bajo su follaje; además, hay que mantener el terreno o piso del huerto libre de cubierta vegetal herbácea, en especial de plantas altas, que puedan sombrear la zona inferior de los árboles.

En la recepción de la luz influye igualmente la distancia de plantación entre hileras y sobre la hilera. Disponga los ejemplares que está plantando de forma que reciban suficiente iluminación en todo el follaje cuando hayan alcanzado su pleno desarrollo. En la zona central, la distancia entre hileras no debe ser inferior a la mitad o dos tercios de su propia altura, pues de lo contrario producen fruta sólo en la parte superior.

Como ve, estos y otros aspectos adversos pueden corregirse en cierta medida, cambiando incluso el clima de su huerto y haciéndolo más benigno para sus árboles y hortalizas.