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La infertilidad

Cuando una pareja decide intentar un embarazo

Cuando una pareja decide intentar un embarazo, en general es algo que no tarda en concretarse. Sin embargo, para un grupo de hombres y mujeres comienza a pasar el tiempo y el hijo no llega. Los primeros meses, quizás, no se le da mayor importancia a este hecho. En caso de que no se logre un embarazo, incluso los médicos recomiendan esperar hasta un año para comenzar a realizarse análisis. A la inquietud de la pareja, se suma la presión y preguntas de familiares y amigos: "¿Y ustedes para cuándo?" o comentarios como "olvídense del tema y van a quedar". Parecería que en el entorno nadie tiene dificultades para lograr un embarazo, van apareciendo “panzas” mientras pasa el tiempo y mes a mes se vive una nueva desilusión.

¿Qué es la infertilidad?

En términos médicos se habla de “infertilidad” cuando una pareja no logra un embarazo luego de un año de vida sexual activa sin el uso de métodos anticonceptivos, o si no es posible lograr un embarazo a término con el nacimiento de un niño vivo. Lamentablemente la tendencia actual muestra un incremento de los porcentajes de infertilidad en la población (de quince a veinte por ciento). Este aumento podría deberse a múltiples causas (femeninas, masculinas, mixtas) junto con otros factores, como que la mujer pospone la decisión de ser madre a edades en que su fecundidad es menor, lo que en ocasiones está unido a un estilo de vida estresante y poco saludable. Luego de un año sin lograr un embarazo es recomendable dirigirse a un especialista que indicará para ambos miembros de la pareja una serie de estudios gracias a los cuales en la mayoría de los casos puede lograrse un diagnóstico.

Cuando el diagnóstico confirma la infertilidad, la pareja recibe la información de las técnicas de reproducción asistida o tratamientos que necesitan realizarse para una posible solución del problema.

El diagnostico y los tratamientos

La respuesta al diagnóstico y a los tratamientos varía según la forma como enfrenta los problemas cada persona, su situación particular (familiar, económica, anímica, edad) y su personalidad.

Más allá de las diferencias personales, hay una serie de reacciones que suelen darse:

Hombre y mujeres ante la infertilidad

Las reacciones ante la infertilidad varían. Cada persona es distinta y la forma de enfrentarla depende de lo que signifique el hijo para cada uno. En general, para las mujeres tener un hijo es algo que hace a su identidad como tal. El 'ser madre' parece ser algo inherente a la naturaleza femenina, por lo que el duelo por la maternidad implica además la pérdida de la experiencia dei embarazo, el parto, la lactancia, etcétera. Las mujeres infértiles suelen sentirse vacías, como si les faltara algo, con la sensación de que no son lo suficientemente mujeres. Se sienten devaluadas, ven disminuida la confianza en sí mismas, la sensación de competencia y el sentimiento de control. En los hombres el sufrimiento pasa más por un cuestionamiento de su virilidad, ya que sienten que ésta y la fertilidad están unidas. Otra diferencia fundamental es que la mujer tiene más redes de apoyo y recurre a ellas, se permite hablarlo, desahogarse y llorar si lo necesita, aunque sea con pocas personas. En el hombre el sufrimiento se vive generalmente en soledad y habitualmente tiene el rol de 'sostenedor' en la pareja. Es bastante común que el hombre se refugie en su trabajo y allí intente volcar toda su energía, buscando compensar así su 'falta de rendimiento' para lograr la paternidad.

Más allá de lo arduo que a veces resulta la experiencia de la infértil.